LA ANSIEDAD

Vives ansioso, lo sabes. Vas corriendo de aquí para allá. El movimiento te da la ilusión de dirección y sentido. Te gusta el ruido, los audífonos al oído, el celular prendido, la serie de televisión en el fondo, Spotify, Netflix, Facebook y Youtube son tus mejores amigos. Y luego no te encuentras a ti mismo, ni te reconoces. La vida se vuelve plana, no te engancha… Hay algunos momentos emocionantes, la salida del fin de semana, el partido del viernes, la película del domingo, las vacaciones de fin de año… emociones llenas de promesas pero que tan pronto llegan se desvanecen, como un helado en verano, dulce pero nunca permanente.

Estás inquieto y por eso no quieres detenerte, estás ansioso y por eso no quieres el silencio. Si te detienes y escuchas, entonces te encontrarás con la causa de todo… tu vida, no tiene sentido ni dirección. Solo rutina y caos maquillada de velocidad… eres como un rey exiliado que se la vive borracho en el bar de la esquina. Sabes que eres más grande que tus acciones, sabes que hay algo más grande que el bar, pero ya no puedes recordarlo y vives matando la memoria.

¿Quién eres? ¿Para qué fregados vives? Esas son las preguntas, pero antes de responderlas debes arrastrarte a ti mismo fuera de ese bar que es tu vida rutinaria. Limpiarte del ruido embriagador que llena tus venas. La única manera de hacer eso, la única, es ir en busca del “vecino”.

Recuerda todas las películas, historias, libros que has visto, escuchado y leído. El héroe exiliado, perdido, borracho; solo encuentra su camino de nuevo cuando alguien lo necesita, cuando encuentra a alguien en peligro, cuando hay una misión de rescate. Antes de rescatarte a ti mismo, debes de encontrar a alguien más para rescatar (de esas leyes espirituales que son los pilares de la existencia).

Pero ¿quién es el vecino? Cualquiera que te necesite. Busca a alguien que te necesite. Puedes empezar con pequeñas misiones o con grandes misiones, puedes iniciar buscando a alguien que necesite un poco de dinero, una conversación motivadora, un poco de pan y agua o puedes crear un movimiento que todas las semanas acompaña y lee un libro a los enfermos, o a los encarcelados… puedes ir en búsqueda de alguien sin casa y conseguirle trabajo y techo, conectándolo con las personas adecuadas.

No importa si la misión es sencilla o complicada, rápida o requiere tiempo, enamórate de la misión y establece vínculos con quién te necesita. Luego me cuentas como te fue. Pero yo te puedo asegurar, sea que hagas una misión o 10, o ya no puedas parar, este será el primer paso para aniquilar tu ansiedad, para ir revelando quién eres y que fregados haces aquí.