LA FE

No, la fe no es creer algo que no se ve. La fe es confianza. La fe Cristiana es confianza en que lo que Jesús nos ha revelado es lo que Dios desea comunicarnos. Tiene bases y fundamentos.

Se fundamenta en que observo una creación ordenada, inteligente y pensada. Eso también me lo revela el Cristianismo, que todo lo creado es inteligible porque lo pensó una mente, una inteligencia, el Logos (La razón).

Este Logos inicia una Creación con sus propias reglas naturales, físicas, evolutivas. Pero es una creación pensada, con sentido. No es un accidente aleatorio de coincidencias que resultaron en este ser que piensa, se interroga, ama, crea, es libre y sus actos tienen consecuencias morales.

Se fundamenta en que observo los máximos de lo visible. En el amor, la entrega, la pasión, la misericordia, el arte, e intuyo que son realidades que no tiene sentido decir qué emergen o son resultados de átomos alineados al azar. Y el Cristianismo me dice que la realidad es personal, tiene como fundamento un Dios personal, tan grande que es en sí mismo, en su esencia, relación… una trinidad.

Se fundamenta en que observo tanto bien, tantas ansias de justicia, libertad, ansias de ser conocidos, amados. También observo la ejecución libre de “libertades” destruyendo, matando, violando… el mal que se engendra en el corazón del hombre, el mal o pecado histórico de millones de actos individuales que hacen eco en la historia y contagia a todos los que nacemos, a la creación entera. Y el Cristianismo me habla de eso, no solo de manera teórica, sino que lo “encarna”, Dios mismo se mete a este desmadre que es la creación alejada de Él, se abaja a las profundidades del desamparo, la soledad, la tortura, el rechazo… hasta la muerte.

Se fundamenta en que observo las palabras y los gestos de Cristo, su manera de hablar, de dar esperanza, de curar, convocar, llamar, reunir, la manera en cómo conoce la naturaleza humana, la manera en como ama a todo hombre y toda mujer. La manera inimaginable como nos habla del Padre y de quién es él, de su vida, muerte y resurrección.

La fe no es un cúmulo de enunciados acerca de cosas que existen o no existen, o de cosas para las cuales no observo evidencia alguna. La fe es lo más serio que he hecho como persona e involucra toda mi mente, mi inteligencia y mi ser persona. Es confianza en todo lo que he visto, oido y tocado.

Esa es la verdadera fe “pisteuō”, confiar en aquel que me ha dirigido su Palabra. Como diría mi amigo y teólogo Abel Della Costa: Yo entiendo que la fe cristiana es la verdadera, porque lleva a término la manifestación de Dios como persona, como realidad de diálogo. Dios lleva a plenitud lo más misterioso del ser humano: su capacidad de dialogar.

¿Y cuál es el diálogo más perfecto sino darse por entero al otro?