Uno de tus obstáculos mentales es ver a la Iglesia como una estructura de poder terrenal que solo tiene interés en dinero, influencia y tierra, ejercido en hechos históricos como las cruzadas, y la inquisición.

¿Cuál es la realidad? La Iglesia emerge pobre, de un mesías crucificado, nacido en una familia humilde, con un mensaje de pobreza según el mundo.

CRISTO HABLÓ Y FUNDO UNA COMUNIDAD (EKKLESÍA) BASADA EN ESTO:

“Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven, y sígueme.”

Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: “Daré, Señor, la mitad de mis bienes a los pobres; y si en algo defraudé a alguien, le devolveré el cuádruplo.”

Tú dices: “Soy rico; me he enriquecido; nada me falta”. Y no te das cuenta de que eres un desgraciado, digno de compasión, pobre, ciego y desnudo.

Dícele entonces Jesús: “Vuelve tu espada a su sitio, porque todos los que empuñen espada, a espada perecerán.

Es cierto que hay una leyenda negra, una historia a base de datos falsos que han generado los detractores de la Iglesia. Pero aún si la más terrible de las versiones fuera real, hay algo más importante: cuando veo algo en la comunidad de Cristianos que se aleje de esto, estoy viendo la debilidad humana que falla para alcanzar la perfección que Cristo mismo exige. Pero las realidades de las que Jesús habla están desligadas de los actos de los propios cristianos.

Escandalízate del mensaje de Cristo, de pedir una vida de entrega, de pedir sacrificios, de exigir amor, justicia y misericordia. Lo que haga la Iglesia, en su estructura eclesial o por sus miembros, nada agrega a las verdades dichas por aquél “que hablaba con autoridad”. 

¿Qué más podrías hacer tú, que buscas la verdad, que no sea estar a solas, y desnudando tus prejuicios escuchar el mensaje de Cristo por sí mismo?

¿Qué pasaría si por primera vez dejas que aquél, por el que muchos han dado la vida y otros tantos han escupido, de él burlado, y renegado, te hable directamente a través de sus palabras?